Balance de las elecciones en Aragón: una victoria envenenada para el PP
Las elecciones en Aragón del domingo 8 de febrero, han seguido y profundizado las tendencias marcadas en las elecciones extremeñas del pasado diciembre: una abstención apreciable del electorado, caída importante del apoyo al PSOE, estancamiento del PP, subida significativa de Vox y búsqueda de una alternativa a la izquierda por una capa avanzada de trabajadores y jóvenes.
Siguiendo servilmente las instrucciones de Feijóo, Azcón convocó elecciones regionales anticipadas por primera vez en la historia de Aragón esperando utilizar el bloqueo de Vox a sus Presupuestos como pretexto. La táctica del aparato del PP era hilar varias elecciones favorables seguidas (en diciembre en Extremadura, en febrero en Aragón, en marzo Castilla y León, y en el verano en Andalucía) donde derrotar consecutivamente al PSOE y emerger como partido ganador, pensando que el “voto útil” de la derecha iba a agruparse masivamente en torno suyo, a fin de debilitar a niveles extremos al PSOE y forzar a Sánchez a adelantar las elecciones generales. Viendo al PSOE cada día más débil por sus múltiples causas judiciales abiertas y su incapacidad para resolver los problemas que ahogan a los trabajadores y jóvenes, pensaron que podrían rematarlo golpe a golpe y erigirse como el único caballo ganador en las siguientes elecciones generales.
Pero el tiro les ha salido por la culata, y la arrogancia, estupidez y mediocridad intelectual de los dirigentes del PP ha quedado ampliamente expuesta… una vez más. El resultado es que el PP se estanca o incluso reduce en votos y escaños, y Vox avanza en representación parlamentaria, condicionando aún más los gobiernos del PP. El PP transmite debilidad mientras que Vox exhibe fortaleza y seguridad ante su electorado.
En realidad, Feijóo y su equipo han caído en la trampa que les ha tendido Vox, cuyos dirigentes han mostrado más perspicacia que los del PP. Vox boicoteó la aprobación de los presupuestos en estas comunidades, sabiendo que un adelanto de las elecciones regionales les beneficiaría, en un momento en que Vox estaba en alza en las encuestas de opinión y el PP había llegado al tope de su apoyo popular. No haber tomado en consideración esta situación, ha resultado fatal para el PP. En el calvario que los dirigentes del PP reservaban a Sánchez con esta seguidilla de elecciones, este último será acompañado inesperadamente por Feijóo, quien también portará una pesada cruz en las siguientes paradas que se avecinan en Castilla y León y Andalucía.
Pongamos contexto y cifras a este análisis.
Contenido
Aragón: secano y urbe
Aragón se ha convertido en el estandarte de la llamada “España vaciada” en las áreas rurales del interior peninsular, caracterizada por la despoblación, la falta de sanitarios, profesores, o transporte público. No obstante, estos graves problemas que vacían cada vez más los pueblos no pueden resolverse con medidas adorno o con un par de montones más de dinero público. Lo cierto es que la problemática de la despoblación es una consecuencia estructural del libre mercado; el capital tenderá a escoger siempre aquellos lugares con un mayor número de consumidores, trabajadores explotables, servicios de los que aprovecharse o una mejor infraestructura, por lo que los pueblos nunca serán la opción óptima, la opción del máximo beneficio. En consecuencia, una economía anárquica siempre acabará abandonando los pequeños municipios en favor de las grandes ciudades ya establecidas.
En paralelo al abandono del campo, tenemos la enorme importancia económica de la ciudad de Zaragoza. Aragón es una región concentrada alrededor de su ciudad capital; del millón de personas que estaban llamadas a votar el pasado domingo, unas 600.000 viven en Zaragoza ciudad. Y es que Zaragoza es, obviando Madrid, la ciudad interior que más ha crecido en las últimas dos décadas con mucha diferencia. En consecuencia, alrededor de Zaragoza se ha tejido un desarrollo industrial creciente alrededor, entre otros, de la industria automovilística, que se ampliará ahora con la construcción de la gigafactoría de baterías para automóviles eléctricos. También puede verse en la construcción de varios macrocentros de datos de Amazon o Microsoft en la periferia de Zaragoza. Estas enormes naves no generarán empleo permanente y no mejorarán el día a día de los habitantes de los pueblos donde se instalen, sino que cargarán un extra a sus facturas de la luz y contaminarán los ríos cercanos para labores de enfriamiento; son los accionistas y los dirigentes políticos a sueldo de aquéllos los únicos que saldrán ganando con estos macroproyectos.
Todo esto se suma a los graves problemas que han tenido los habitantes de ciudades grandes estos últimos años fruto de la crisis por la que pasa el capitalismo desde el año 2008 y del aumento de la población: crecientes listas de espera en sanidad, vivienda inasequible, falta de espacios comunitarios… Zaragoza no escapa a todo ello: el precio de la compra de vivienda ha aumentado de media un 30% en solo 3 años y en los barrios con más estudiantes como Delicias, Romareda o el Casco Histórico el alquiler ha aumentado entre un 25% y un 32% en el mismo periodo de tiempo.
Batacazo del PSOE, victoria envenenada del PP
Bajo estas condiciones comenzó la campaña electoral para las elecciones.
El PP, viéndose en la delantera pero sin despertar ilusión entre el electorado, utilizó la reciente polémica sobre reforma de la financiación autonómica en un clásico Divide y Vencerás: intentando enfrentar a la clase trabajadora aragonesa con la catalana trató de distraer de los problemas de su gestión. El PSOE tampoco innovó. Como siempre que está en la oposición, basó su estrategia en criticar la privatización de la sanidad, que achaca al PP pese a que bajo los gobiernos del PSOE esta privatización se ha dado también al mismo ritmo.
Finalmente, el voto para el PSOE retrocedió claramente. El PSOE perdió cerca de 40.000 votos, 5 puntos porcentuales, y 5 escaños, igualando su mínimo histórico de representación (18 diputados), aunque no en votos. Frente a estos resultados, la portavoz del partido y candidata socialista Pilar Alegría no pudo decir más que “no es un buen resultado” en su rueda de prensa. Es ciertamente otro golpe duro a los socialistas y el gobierno de Sánchez quien se ve cada vez más debilitado y recibe un puntapiés de la clase obrera aragonesa que no siente representada por un PSOE incapaz de resolver sus problemas urgentes.
El PP consiguió la mayoría de los votos, pero no los suficientes para dar una patada a Vox. Al contrario, los populares perdieron votos (10.000) y escaños (2), quedándose en 26, mientras que Vox pasó del 11,2% al 17,9%, doblando sus escaños hasta 14. Como una repetición de Extremadura, el PP está obligado a pactar con Vox en peores condiciones para alcanzar la mayoría de 34 diputados en el parlamento regional. El PP ha obtenido una victoria envenenada. En la noche electoral, no apareció Azcón sino Tellado desde Génova para celebrar la ‘gran victoria’. Sin embargo, evadió completamente una pregunta en su rueda de prensa sobre estos nefastos 2 escaños desaparecidos. De nada les sirvió exhibir como una marioneta patética a Vito Quiles como telonero en su mitin final, que por alguna razón se ha vendido como una figura que conecta con la juventud que supuestamente está derechizándose, aunque nadie tome en serio a este bufón.
Quien sí ha aprovechado de la debilidad del PSOE y del PP es Vox. Ya se ve con suficientes fuerzas para golpearse el pecho y proclamarse como “la alternativa al bipartidismo”, tanto en Aragón como en Extremadura, y van a sentirse envalentonados para las próximas elecciones regionales. Vox ha aprovechado cuestiones como las reivindicaciones agrarias contra el acuerdo de la UE con Mercosur, apoyado por PP y PSOE, el desastre ferroviario de las últimas semanas que ha golpeado al gobierno central, y la utilización de los trabajadores inmigrantes como cabeza de turco de todos los problemas, sin que nadie sepa qué viene a proponer exactamente. Con este discurso, Vox apeló a su base principal de pequeños propietarios en el campo y en la ciudad, que se vio reflejado en los votos. Vox subió 8 puntos en Huesca y 10 en Teruel, que son las zonas más rurales y que reparten más escaños en proporción a su población. Significativamente, subió menos de 6 puntos en la provincia de Zaragoza. Y en la misma ciudad de Zaragoza, donde vive más de la mitad de la población aragonesa, y donde se concentra la industria regional, sólo ha subido 4 puntos. Esto demuestra que Vox tiene dificultades para penetrar con amplitud en la clase trabajadora.
La izquierda “alternativa”
A la izquierda del PSOE se han presentado tres partidos en estas elecciones con un programa electoral prácticamente idéntico e igualmente diluido y moderado: Chunta Aragonesista, IU-Sumar y Podemos-AV. A pesar de compartir las mismas ideas, y haberse presentado unidos para las elecciones generales de 2023, las tres agrupaciones se presentaron por separado, reduciendo globalmente sus posibilidades de representación y frustrando a amplias franjas de sus votantes. Aun así, es significativo, como ocurrió en Extremadura (donde sí hubo una candidatura unitaria IU-Podemos), que el voto a la izquierda del PSOE haya subido respecto a las elecciones regionales de 2023, pasando del 12,23% al 13,61% y 8.000 votos más.
Entre estos tres partidos Chunta Aragonesista consiguió un logro significativo, doblando sus votos y escaños, concentrando el voto a la izquierda del PSOE. Chunta pudo llamar algo más la atención gracias a su implantación en el territorio, a su discurso más combativo durante la campaña electoral y a que no están tan desacreditados. La capa avanzada de jóvenes y trabajadores en Aragón la han visto mayoritariamente como la opción más confiable y con más posibilidades de conseguir representación. Chunta sacó 30.000 votos más que en 2023, mientras que IU se estancó y perdió algunos votos. Podemos se hundió con menos del 1% lo cual muestra el desencanto con esta organización y sus escasas raíces militantes.
Llegados aquí, queremos marcar una característica principal de estas elecciones, y es la polarización a izquierda y derecha. Mientras que el “centro” pierde fuelle (PSOE y PP pierden respectivamente 39.000 y 10.000 votos), los “extremos” crecen: 43.000 votos Vox y 30.000 Chunta Aragonesista, los únicos partidos que han incrementado sus votos. Significativamente, Chunta ha sido la fuerza que más votos nuevos ha ganado en la ciudad de Zaragoza, 20.000 frente a los 15.000 de Vox.
Esto expresa por un lado la polarización política y por otro lado rebate el discurso del auge inevitable de la derecha. Porque cuando hay oportunidad de expresarse por la izquierda los votantes lo hacen. Cuando la gente visualiza una alternativa más de izquierda con un discurso más combativo y con posibilidades de ser elegido, obtiene un eco, a pesar de sus carencias de localismo y reformismo como en el caso de la Chunta en Aragón, o de Podemos e IU en Extremadura. Es justamente, el “radicalismo” discursivo de Vox lo que lo hace atractivo para amplias capas de la pequeña burguesía y sectores atrasados o desencantados en la clase trabajadora, independientemente del contenido reaccionario de su programa.
No está de más recordar que esta izquierda “alternativa”, sobre todo Podemos e IU, ya habían sido una fuerza significativa en Aragón en 2015, consiguiendo de paso la alcaldía de Zaragoza con la promesa, junto a sus compañeros del resto del Estado por aquellas fechas, de “romper el candado del régimen del 78”, gestionando los llamados “Ayuntamientos del cambio” en las principales ciudades del país (Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, entre muchas otras). Pero se entregaron a una gestión posibilista dentro de los marcos del régimen, deshaciéndose de sus promesas y frustrando las enormes expectativas populares que había depositadas en ellos. Dialécticamente, el fracaso de esta supuesta izquierda “radical” es lo que ha pavimentado el camino años más tarde a la derecha “radical” de Vox.
Estas fuerzas de izquierda, incluida Chunta, están muy lejos hoy de ofrecer la imagen de “ruptura” de Vox, lo cual limita su impacto en las masas de la clase obrera y de la juventud descontentas. Todas ellas aspiraban a cogobernar con el PSOE y gestionar la crisis del capitalismo, rehuyendo cualquier propuesta mínimamente radical. Para devolver el entusiasmo, lo que se necesita es un programa claro y mucho más radical que abogue por expropiar la riqueza de los grandes empresarios y terratenientes.
El debilitamiento del “centro” político afectó también a sus variedades de “centro-derecha” (Partido Aragonés Regionalista, PAR) y “centro-izquierda”, Aragón Existe. El primero ha desaparecido del panorama político en estas elecciones y el segundo ha salido debilitado. El PAR no tiene ya espacio propio ni utilidad política, como puente entre el PP y el PSOE. Existe centró su campaña en el localismo y la despoblación. El giro a la derecha de la pequeña burguesía rural, que siente que sus problemas no pueden resolverse en los marcos regionales, les pasó factura a ambos.
El partido más votado es la abstención
Igual que en Extremadura, la participación ha sido relativamente baja con un 67,5%. En Aragón esto no es un fenómeno nuevo, con una participación esta vez apenas un 1% más que en las últimas elecciones en 2023. Hay una capa sustancial que no siente ilusionada por ninguna opción parlamentaria y prefiere quedarse en casa o incluso anular su voto como señal de protesta. La abstención es otro síntoma de la apatía y falta de expectativas. En realidad, muchos trabajadores y jóvenes le han dado la espalda a la política oficial, y repudian a los representantes políticos de la “izquierda” reformista apoltronados en sus sillones oficiales. Pero esto no significa que estén pasivos. Y serán los primeros en salir a la calle a luchar para responder a las políticas reaccionarias del nuevo gobierno aragonés.
Está por ver qué acuerdo alcanzarán PP y Vox para formar gobierno en Aragón. Vox, que tiene agarrada la sartén por el mango, exigirá consejerías clave y orientar la acción del gobierno Esto implicaría que el PP sería rehén de Vox. Sin embargo, a medida que Vox incremente su arrogancia y se implique en políticas de ataques a los derechos democráticos y de ajuste económico y social, y se delaten de manera todavía más abierta como representantes de la burguesía, se preparará una reacción en sentido contrario. Ni Vox ni PP tienen un apoyo sólido en la sociedad, y desde luego no pueden colocar en la calle fuerzas sociales capaces de desafiar físicamente a la clase trabajadora y sus organizaciones (sindicatos, movimientos sociales, etc.). Esto es algo que no ve la “progresía” mediática en las tertulias y columnas de opinión, que está en un estado de histeria lamentable por el avance de Vox.
Los comunistas de la OCR no estamos felices por la situación, pero estamos lejos de caer en el impresionismo histérico del progresismo pequeñoburgués que domina las cúpulas de la izquierda reformista y sindical. De lo que se trata es de preparar una alternativa política que rompa con la conciliación de clases y el sistema capitalista, ante la agudización de la lucha de clases futura. Si estás de acuerdo con esta tarea, ¡únete a los comunistas!
Puedes enviarnos tus comentarios y opiniones sobre este u otro artículo a: contacto@comunistasrevolucionarios.org
Para conocer más de la OCR, entra en este enlace
Si puedes hacer una donación para ayudarnos a mantener nuestra actividad pulsa aquí









