Euskal Herria: Todos a la Huelga general del 17 de marzo

El 17 de marzo los trabajadores de Euskal Herria están convocados a la huelga general. La convocatoria se basa en la pérdida sostenida del poder adquisitivo de los salarios mientras las empresas obtienen beneficios históricos, y la necesidad de establecer un salario mínimo que sea capaz de permitir una vida digna acorde con la carestía de la vida en Euskadi y Navarra, que es superior al resto del Estado.

Los sindicatos convocantes son ELA, LAB, STEILAS, HIRU y ETXALDE, su lema es: “Decidir aquí el salario mínimo. SMI de 1.500 €. Mejorar los salarios para repartir la riqueza”. CNT. CGT, Solidari y EHKS han registrado su propia convocatoria ampliando las reivindicaciones y convocando sus propias manifestaciones.

Los sindicatos de ámbito estatal UGT y CCOO no secundan la huelga y apuestan por el dialogo social. La experiencia histórica nos ha demostrado a los trabajadores que el “diálogo social” es una vía estéril que minimiza la lucha y acaba beneficiando a la patronal. Nada sustancial se va a conseguir sin la organización y la movilización de la clase obrera. La patronal con su negativa a negociar esta propuesta de SMI deja claro que es una vía muerta. Los afiliados y delegados de UGT y CCOO deben exigir a su dirección participar en esta huelga necesaria y sumarse a los debates y decisiones en los centros de trabajo, la unidad de acción de los trabajadores es totalmente necesaria.

La huelga responde a una necesidad social, es una respuesta colectiva a la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, mientras los beneficios de las grandes empresas se multiplican año tras año, a la precariedad en el empleo maquillada en la última reforma laboral, a la misión imposible de acceder a una vivienda, a la progresiva destrucción de nuestros derechos sociales como la sanidad, educación, etc.

Es una lucha para revertir la apropiación por parte de la patronal de la riqueza producida por los trabajadores. Los trabajadores cada vez aportamos más y recibimos menos. La organización y la lucha es el único lenguaje que entiende el capital.

El salario real en el Estado español según la Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico (OCDE) desde el año 1994 ha subido un 2,7%. Esta es la tónica general, esta situación también nos afecta en Euskadi y Navarra a pesar de la mayor industrialización, de la gran combatividad y organización de la clase obrera, de los mejores salarios y condiciones de trabajo que se derivan de ella. La cesta de la compra se ha encarecido un 63% en ese mismo periodo, este crecimiento de los precios lamina el salario de los perceptores del SMI que tienen que gastarlo en bienes y servicios de primera necesidad. A esto hay que añadir los astronómicos precios de la vivienda, combustibles, etc.

El incremento del SMI estatal, que ha aumentado desde los 424,80€ en el año 2000 a los 1.221€ para 2026, es claramente insuficiente para hacer frente al alza del coste de vida en el Estado español y en Euskadi en particular.

Por un SMI de 1.500€

En Euskadi y Navarra, ELA cuantifica el reparto injusto de la riqueza y el incremento de la pobreza y la precariedad analizando los datos desde 2008 a 2025.

Lo ocurrido en los últimos 15 años en Euskadi y Navarra es claro: la riqueza que generamos ha aumentado de forma significativa pero su distribución es cada vez más injusta. El peso de las rentas ha disminuido tanto en la CAPV como en Navarra, en la CAPV han retrocedido del 49,3% al 47,8% del PIB. En Navarra del 48,5% al 46,6%. Este indicador nos muestra como casi 2.000 millones de euros (1.933 millones de €) han sido transferidos de los salarios a las rentas altas y de capital.

Al mismo tiempo el PIB real ha crecido un 13,2%, es decir la clase trabajadora ha seguido generando riqueza pero recibe una parte cada vez menor de la misma. Así, en el reparto global de la riqueza cada persona asalariada percibe de media 1.471€ menos en la CAPV y 1.782€ en Navarra. A eso se suma la evolución de los salarios en relación con la inflación. Los salarios han crecido en ese mismo periodo por debajo del aumento de los precios, lo que ha supuesto una pérdida acumulada de poder adquisitivo de alrededor de 14.000€ por persona asalariada.

Como consecuencia de este trasvase de salarios al capital, las grandes empresas están obteniendo beneficios extraordinarios, Iberdrola, Repsol, BBVA, Kutxabank, Tubacex, Sidenor, Viscofan, Acciona, la corporación Mondragón así como los principales grupos empresariales de sectores como la siderometalurgia, automoción, industria agroalimentaria, la distribución o los cuidados”.

Los sindicatos convocantes plantearon en el año 2025 una doble vía, tanto en Euskadi como en Navarra, para hacer frente a esta situación y garantizar un salario mínimo suficiente.

Se recogieron firmas para a través de una ILP – Iniciativa Legislativa Popular que en Euskadi sumó 138.495 firmas– para debatir en los parlamentos vasco y navarro la necesidad de modificar la legislación estatal y permitir a las comunidades autónomas establecer un SMI en su territorio superior al estatal ya que la situación económica y los grandes beneficios empresariales lo permiten. Ambos parlamentos despreciaron la ILP, rechazaron entrar a debatir sobre el SMI y lo remitieron a la negociación colectiva. También los sindicatos convocantes emplazaron a las patronales Confebask y CEN en Euskadi y Navarra para negociarlo y éstos se negaron frontalmente.

La exigencia sindical de SMI es de 1.500 euros mensuales brutos, cantidad que sacaría de la pobreza según los cálculos de los sindicatos convocantes a 165.000 trabajadores. Elevar el salario mínimo es necesario y es posible, en Euskadi y Navarra hay 600.000 personas en riesgo de pobreza o exclusión social.

El parlamento vasco reconoce la necesidad de mejorar el SMI pero rechaza debatirlo

Los propios informes sobre el SMI elaborados a propuesta del parlamento vasco en 2025 reconocen que en Euskadi hay un mayor coste de vida que en el conjunto del Estado español de entre el 7% y el 11%. El mismo gobierno vasco propuso incrementar a través del diálogo social el SMI entre el 7% y el 17% del SMI estatal para mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores afectados.

Sin embargo la respuesta a la ILP presentada en el parlamento y avalada por miles de firmas fue respondida con un no rotundo por parte de PNV, PSOE, PP y VOX.

Esta insuficiencia del SMI actual se constata por indicadores como el EPDS (Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales) del gobierno vasco. Según el último dato de 2022, el umbral en el que una persona empezaba a no tener bienestar estaba en los 1.418 euros mensuales brutos en 14 pagas. De hecho, la Renta de Garantía de Ingresos en Euskadi complementa los ingresos de 17.800 trabajadores debido a sus bajos salarios.

Recursos para el SMI y derechos sociales, no para gastos militares

La huelga general tiene que ser la expresión masiva, decidida, del poder de la clase obrera para acabar con la degradación salarial y social que sufrimos, para imponerla en el debate público y exigir respuestas.

El incremento de gastos militares inevitablemente traerá consigo el recorte de los gastos sociales. Para los gastos militares nunca hay problemas de dinero, al contrario de los dineros necesarios para afrontar los gastos sociales.

La huelga general reivindica: SMI de 1.500€ brutos, mejorar los salarios, repartir la riqueza. Este salario mínimo afecta a una parte limitada de la clase obrera, la más explotada: trabajadores del sector servicios, cuidados, la inmensa mayoría mujeres, migrantes, jóvenes.

Por lo tanto, esta huelga debe mostrar la fuerza del movimiento obrero, su decisión y combatividad y la solidaridad de clase con los trabajadores más vulnerables.

¿Cómo organizar la Huelga General? Recordemos los métodos de la lucha obrera en el 50º aniversario del 3 de marzo de 1976: Asambleas decisorias.

La asamblea como instrumento de explicación, participación y decisión de los trabajadores en los centros de trabajo es nuestra mejor herramienta, los debates sobre los objetivos de la huelga son fundamentales, decisivos, para conseguir que se secunde masivamente.

Los sindicatos convocantes, que representan una fuerza poderosa con sus miles de afiliados y delegados en las grandes empresas y sectores productivos claves, han sido sensibles con las necesidades de los más explotados, es una gran idea por la que luchar: solidaridad con los que menos tienen y que la riqueza producida por los trabajadores no llene las cuentas de los súper ricos. Pero, además, debería aprovecharse la huelga para que los trabajadores de cada empresa presenten a sus patrones reivindicaciones propias por salario, condiciones laborales, salud e higiene, etc. a través de una plataforma reivindicativa debatida y votada por la asamblea. Esto daría a la lucha una amplitud mayor.

El mejor homenaje que podemos hacer en el 50 aniversario del 3 de marzo es recordar sus métodos de lucha para la huelga general:

1- Comités de huelga para informar a la plantilla, preparar las asambleas para explicar los objetivos de la huelga y decidir en votación salir a la huelga.

2 – Coordinación de estos Comités para organizar y extender la huelga general en todos los sectores productivos, transporte, estibadores, energía, sector público, bancos, etc. y organizar las manifestaciones en todo el territorio.

Esta huelga no puede ser una huelga rutinaria, una convocatoria, una rueda de prensa, una explicación a los delegados de empresa y dejar al arbitrio del trabajador si se suma o no.

Es imprescindible la información, el debate y decisión en asambleas unitarias promovidas por los convocantes de la huelga.

Solo así conseguiremos que nuestra clase entienda la importancia de esta lucha y se ponga en pie para conseguirlo. Somos una clase y, como tal, debemos responder colectivamente.

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