¡Felices fiestas para la industria bélica!

Mientras millones de personas ven que sus navidades solo son un recordatorio de la austeridad en que viven, unos pocos parásitos acechan, babeantes, su buen tajo de beneficios. Pero este cierre de año, a las empresas que tradicionalmente se benefician del consumo por las fiestas, se les ha añadido una industria inesperada: la bélica.

El pasado 23 de diciembre, el Consejo de Ministros se reunió para cerrar el año. Entre los acuerdos que se tomaron, figuran la ruptura del embargo de armas a Israel por la coacción  sobre el Gobierno ejercida por la empresa Airbus, y la aprobación de un nuevo gasto de más de 2.000 millones de euros en material e inversión militar.

La ruptura del embargo no debería sorprender a nadie: cuando se aprobó a través del Real Decreto Ley 10/2025 se estableció una disposición adicional muy conveniente, la primera, bajo el título “defensa de los intereses generales”, que permitía hacer excepciones al embargo en el caso que este comportara un daño al interés nacional. Esta fue el arma jurídica que Airbus quiso blandir para doblegar al Gobierno, pero no fue la única ni la decisiva.

La empresa Airbus se encarga en el Estado español del ensamblaje final de aviones de uso militar, para luego exportarlos a Alemania, Reino Unido y otros países europeos. Al Gobierno, por su parte, le interesa la presencia de esta empresa en el país por motivos fiscales, pero también porque emplea 14.000 trabajadores.

Pero la idílica relación corrió el riesgo de romperse cuando se aprobó el embargo, pues en el ensamblaje final de los aviones de Airbus se requieren piezas y componentes creados por la israelí Elbit Systems. Así pues, Airbus no tardó en amenazar al Gobierno con abandonar el país si no le permitían importar las piezas israelíes aplicando la mencionada primera disposición adicional. El 23 de diciembre el Gobierno cedió a la presión y aprobó la importación de las piezas israelíes, rompiendo de facto el embargo a Israel ¡por las propias leyes que ellos mismos redactaron!

Por otro lado, tenemos la aprobación de una nueva partida en gasto militar, que comprende la compra de vehículos de transporte táctico, cambios en el programa de submarinos S-80, la construcción de nuevos cuarteles en Zamora, una ayuda a Ucrania a través de la OTAN y mejoras logísticas para la base de Rota, compartida con Estados Unidos…

La aprobación de este gasto sigue después que en abril de 2025, tras la presión ejercida por EEUU para que los miembros de la OTAN llegaran a destinar el 5% del PIB en “defensa”, y como muestra del compromiso español con la OTAN, Pedro Sánchez anunciara que cumpliría el objetivo de destinar el 2% del PIB en “defensa” antes de que terminara ese año, lo que suponía sacar 10.500 millones de otros presupuestos públicos, lo cual hizo con una velocidad increíble.

Aunque las cifras oficiales publicadas por La Moncloa no muestren una disminución drástica del gasto en los otros servicios públicos –por lo que es probable que ese dinero ya se estuviera invirtiendo secretamente en la industria militar, pero ese es otro asunto– lo que es evidente es que la clase trabajadora del Estado español se enfrenta a listas de espera interminables en la sanidad pública, a la falta de vivienda asequible, a que las escuelas estén peor equipadas, a la privatización de cada vez más sectores… y que ningún transporte blindado o submarino ayudarán en nada a mejorar estas necesidades reales de la mayoría de la población.

El Consejo de Ministros del 23 de diciembre hizo todavía más evidente que la política está regida realmente por los capitalistas y sus sucios intereses privados, que los conflictos bélicos solo les interesan a ellos y que, bajo la fría ley de la competencia entre países y bloques imperialistas, la sociedad está siendo forzada a derrochar recursos y tiempo de trabajo que serían mejor utilizados en aumentar la riqueza social real.

-¡Libros, no bombas! ¡Viviendas, no tanques!

-¡Fuera la OTAN del Estado español!

-¡Expropiación de la industria bélica, sin indemnización y bajo control obrero, y su reconversión para fines sociales!

-¡Abajo los belicistas! ¡Abajo los capitalistas y sus lacayos!

 

Imagen de portada: Benjamín Núñez González

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