Huelga educativa en Catalunya – Entrevista a dos docentes: ¿qué hacer para proteger la educación?

Otra vez, la huelga de trabajadores de la educación ha sido un éxito histórico. Decenas de miles, 70.000 según USTEC, han llenado Barcelona de camisetas amarillas en el primero de muchos días de huelga educativa que habrá entre los meses de mayo y junio.

La consejera Niubó ha reaccionado con un matra que ya conocemos: los 17 días de huelga son desproporcionados y es necesario reducir tensiones. Es algo con lo que estamos de acuerdo con Niubó: tenemos que rebajar tensiones, pero no en las calles. 

La tensión que provoca el estado de la educación alrededor del país no se aguanta de ninguna manera. No se aguanta la falta de personal, los ratios, la burocracia, los currículums sin sentido y variables, ni la falta de democracia y estabilidad. No se aguanta la pérdida de poder adquisitivo año tras año. 

Frente a las demandas, el gobierno ha reaccionado con nuevas provocaciones. Si primero intentó reventar la huelga con un miserable pacto con UGT y CCOO, que fue rechazado por la inmensa mayoría de los trabajadores del sector, ahora opta por las ocurrencias anunciando un plan para enviar mossos a las escuelas en lugar de más educadores. A esto se le añade la infiltración policial, de manera patética, en una asamblea de docentes. 

Aparte del perjuicio inherente de toda infiltración, ésta en particular está llena de simbolismos, pues ha sido en el Pau Claris. Las escaleras de este instituto quedarán siempre en la memoria popular como símbolo de la represión policial nacional del 1 de octubre. 

Y para rematar, la consejera vuelve a incrementar la tensión intentando prohibir que los claustros aprueben democráticamente adherirse a manifiestos; el gobierno del PSC, promoviendo las identificaciones indiscriminadas de docentes en las manifestaciones y huelgas…

Alguien tendría que explicarle a la consejera Niubó que el clima de tensión lo provocan nuestras condiciones de vida en los barrios y en los centros educativos, la represión y la vigilancia injusta, y no nuestro derecho legítimo a la huelga. 

El Govern presenta síntomas de estar afectado por la magnitud de la protesta. Cada acción desesperada que intentan acometer para desactivar el movimiento del sector educativo deja entrever la preocupación porque centenares de asambleas están constituyéndose y ampliando la organización escuela por escuela, barrio a barrio. Esta es nuestra fuerza y hacia dónde hay que avanzar. 

  • Los docentes en huelga lo tienen claro
  • ¡Por una huelga victoriosa! 

Los docentes en huelga lo tienen claro

Esta situación insostenible se ha traducido en una profunda determinación en las calles y ha significado la recuperación de la herramienta más efectiva que tenemos los trabajadores para combatir las injusticias, defender nuestros derechos y conquistarlos de nuevo: la huelga. 

Pregunta: ¿Qué te motivó a salir hoy a la calle?

Primer entrevistado: Hay una primera dimensión, que sería el conflicto salarial, el conflicto laboral que, de entrada, obliga a secundar una huelga y un movimiento que se está formando para defender unos intereses del sector y de los trabajadores de la educación. Hay también una segunda dimensión; como a militante de clase, que ve en esta huelga la oportunidad para poner sobre la mesa muchos otros temas, como el refuerzo autoritario de los estados, la entrada de la policía en las aulas, las infiltraciones que ha habido en las asambleas de profesores, el aumento de los presupuestos militares, el papel de los sindicatos amarillos en la rueda de transmisión de los intereses de la burguesía en el sector de los profesores y de la clase trabajadora organizada. Hay estas dos dimensiones que llevan a un trabajador a secundar una huelga y participar en el movimiento laboral. 

Pregunta: ¿Cómo se ha organizado la huelga en vuestros centros?

Segundo entrevistado: Lo que yo he visto en los centros en los que he ido trabajando es que ha habido un cambio en la autoorganización de los trabajadores. Se han empezado a formar unas dinámicas de asambleas en todos los centros que también han servido para romper las barreras entre diferentes tipos de trabajadores dentro del centro que, a mi parecer, se ha extendido bastante por toda Cataluña. 

Primer entrevistado: De alguna manera, los trabajadores han recuperado cotas de poder que estaban perdiendo. No recuerdo qué ley del 2013 era, que reconfigura las direcciones y la cadena democrática de los institutos, pero retiró muchos derechos democráticos de los claustros y, ahora, con el sindicalismo democrático que se lleva haciendo estos meses en las asambleas de trabajadores, han recuperado la agencia para poner sobre la mesa medidas de presión y medidas para llevar adelante un conflicto sindical y un conflicto de derechos políticos también en el claustro y en el conjunto de la comunidad educativa y de los trabajadores de la educación. Por eso la gente también está tan motivada, porque ve que haciendo sindicalismo se ganan cosas. No solo cediendo [la lucha por] estos derechos a los sindicatos, como pueden ser (y que todos hemos visto cuál era su fachada) CCOO y UGT. El sindicalismo son las asambleas de profesores donde se ponen sobre la mesa estas cuestiones. 

Pregunta: ¿Qué opináis del pacto de CCOO y UGT con el Departament?

Segundo entrevistado: No les hacía falta quitarse la máscara porque ya lo sabíamos todos, pero han continuado con la misma función que, desde que tengo memoria, CCOO y CGT han hecho con todos los conflictos laborales, y cuando los trabajadores se han intentado organizar, que es con este pactismo, intentan apaciguar la organización de los trabajadores y siempre caen en el lado de la patronal, en este caso, el departamento de educación.

Pregunta: ¿Qué pasos deberíamos dar para continuar con la huelga? 

Primer entrevistado: En primer lugar, reforzar el movimiento que se ha estado generando estos últimos meses. Reforzarlo, amplificarlo, convencer todavía más al resto de compañeros de que es necesario hacer huelga, que la huelga es un sacrificio, pero un sacrificio para ganar unos derechos y un poder político, y que es necesario estar presente. Otras capas también, no solo los compañeros profesores, sinó a todos los compañeros que sufrirán estos conflictos. También a los alumnos; los alumnos no los podemos dejar de lado; debemos socializar este conflicto con ellos porque este conflicto les afecta. Y no sólo porque les afecta: es un conflicto laboral, un conflicto sindical y un conflicto de clase y, como tal, debe extenderse a otras capas de la clase trabajadora y, por tanto, esta es la gradualidad que se debería seguir, y que pienso que se está haciendo. Y pienso que se está haciendo bastante bien, porque también debemos poder reconocer victorias como esta y ver que, efectivamente, la organización da sus frutos, aunque el departamento esté boicoteando, entorpeciendo y ninguneando la movilización y la huelga.

¡Por una huelga victoriosa!

Los testimonios a pie de calle son claros: para que esta huelga sea un éxito y asuma sus objetivos, hace falta desarrollar y extender las asambleas de docentes que están surgiendo por toda Cataluña. 

Tenemos la suerte de poder vernos reflejados en los compañeros y compañeras del sector educativo del País Valenciano, que han marcado el paso desde que el 31 de marzo salieron en una huelga masiva e histórica.

Para prepararla la promocionaron por redes, como piquetes informativos y, mediante diferentes acciones, la creación de asambleas de docentes en cada centro. Aunque el 5 de marzo compitieron con 80 centros, a fecha de 30 de marzo, ¡ya eran 229 los centros adheridos a la convocatoria! Es un ejemplo clarísimo de como una táctica correcta en la organización de una huelga puede escalar su fuerza en un periodo de tiempo relativamente breve. 

El siguiente acierto del que tenemos que aprender fue la creación de coordinadoras comarcales —hasta unas 17, que engloban la mayoría del territorio— que tenían como objetivo planificar y canalizar las fuerzas para que todos los centros golpearan como uno solo el día de la huelga. Y es que hacer una huelga, como sabe todo trabajador y trabajadora, es un sacrificio para nuestros bolsillos. Este es uno de los motivos por los cuales la planificación y coordinación de la huelga es tan importante: para demostrar a los elementos vacilantes que tenemos mucho más por ganar que por perder, que existen las fuerzas y la coordinación para conseguirlo, y que el sacrificio no será en vano. Por tanto, todo docente tendría que luchar desde su centro educativo o sindicato para que se logren estos objetivos.  

Pero extender la huelga no sería suficiente: hace falta escalarla, llenarla de contenido político y apelar a la solidaridad del resto de clase trabajadora. Hay que mostrar claramente que los ataques al sector educativo son solo una cara más de la moneda de los ataques que están padeciendo los servicios públicos como a consecuencia del aumento en el gasto militar, de una deuda pública por las nubes que drena nuestros recursos, y de la complicidad de todo el gobierno, con las empresas y bancos que cada año baten récords de beneficio mientras el resto nos empobrecemos. 

Hay que recordar a todo trabajador y trabajadora que el gasto militar nos ha sido impuesto para defender los intereses de la rica clase dirigente de EEUU y Europa, y que la deuda que arrastra el Estado español es el recordatorio constante de que el gobierno rescató en el 2008 los bancos privados con el dinero que sale de nuestros bolsillos…

En definitiva: es necesario que los órganos de la actual huelga entonen a ruido de trompeta que la lucha de los docentes es la lucha de la clase trabajadora contra nuestro enemigo común, los capitalistas y los gobiernos que defienden sus intereses, y que sirvieran para unir la huelga actual otras luchas que tienen la misma raíz: la lucha por la vivienda, contra el racismo, la opresión de la mujer, contra las políticas de austeridad… 

Porque la actual huelga educativa ha puesto sobre la mesa que solo la clase trabajadora somos quienes se preocupan por cuidar el futuro de nuestra sociedad, mientras políticos, capitalistas y rentistas, cada vez con los bolsillos más llenos, nos miran fríamente y nos llenan de insultos y calumnias. 

¡Por la victoria de la huelga del sector educativo!

¡Extendamos la huelga en cada centro!

¡Coordinemos las luchas sociales contra el enemigo común!

¡Señalemos los auténticos responsables!

¡Adelante, compañeros y compañeras!

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