¡LORCA VIVE! A 90 años del asesinato del poeta
Federico García Lorca es uno de los escritores más influyentes de la literatura española. El granadino nació el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros y fue asesinado por el bando fascista el 18 de agosto de 1936 cerca de Víznar. Su cadáver se encuentra en una de las numerosas fosas comunes que se encuentran por toda España.
Una de las características principales que podemos encontrar en el teatro de Lorca es la confrontación entre la autoridad y la libertad. En casi todas sus obras encontramos esta idea: Mariana Pineda, La casa de Bernarda Alba, Yerma… En el caso de Mariana Pineda, una de las primeras obras teatrales del autor, Mariana acaba sacrificándose con su famosa cita: “En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida”.
Este aspecto se ve en mayor o menor medida en toda su obra y en su vida. Lorca impulsó y dirigió junto a Eduardo Ugarte “La barraca» una compañía de teatro universitario cuyo fin era difundir y dar a conocer las obras de teatro clásico español por los pueblos de España. Asimismo, Lorca apoyó en las misiones pedagógicas impulsadas por el gobierno de la segunda república.
En su poesía, Lorca dio voz a grupos oprimidos: por los gitanos en su Romancero Gitano y por la opresión que las personas negras sufrían en Nueva York y contra el poder y corrupción del vaticano en su Poeta en Nueva York. Si bien dentro de la figura de Lorca encontramos contradicciones y una supuesta neutralidad, resultaría imposible negar su entrega a denunciar los problemas sociales de esa época convulsa.
“Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos”.
Además, en su Poeta en Nueva York, Lorca reflexiona acerca del frenesí de una sociedad capitalista en una ciudad como Nueva York, donde vivió la experiencia del Crac del 29 y observó cómo esta sociedad deterioraba la vida de la clase trabajadora:
“La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.
Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.
La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.”
El asesinato del poeta y su abandono en una fosa común de la que todavía no ha sido encontrado no es más que un reflejo de las decenas de miles de víctimas de la guerra que siguen desaparecidas, alejados de sus familiares y sin un entierro digno. Su muerte significó una gran pérdida para la clase trabajadora, para la literatura y para el pueblo.
A fin de cuentas, Lorca defendía que el arte y la literatura eran del pueblo y debían ser para el pueblo. De la misma manera, para el autor el teatro no debía ser un mero entretenimiento, sino una herramienta para el cambio:
“El teatro es una escuela de llanto y de risa, y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas, y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre”.
En los últimos tiempos, quizás debido al peso de las políticas de identidad, se ha propagado la idea de que la única razón de su fusilamiento se debía a su homosexualidad, dejando de lado el peso político con el que carga su figura histórica. Como suele suceder con la muerte de figuras revolucionarias, a Lorca se le trata de arrebatar sus componentes más críticos y reducirlo a una caricatura comercial.
Es de vital importancia reivindicar la obra social de Federico García Lorca y del resto de escritores como Miguel Hernández que lucharon por un cambio y que acabaron brutalmente asesinados. Sus herederos actualmente siguen teniendo un gran peso en la política del país. Nosotros seguiremos luchando hasta derrocarlos, para que sus crímenes no queden impunes.
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