Ni patria ni fronteras: Contra el chovinismo de la burguesía vasca y las capitulaciones de la izquierda abertzale

En los últimos años hemos asistido a un peligroso giro en el discurso político en el mundo, teniendo como foco los inmigrantes y las fronteras, unido a un auge de la extrema derecha; y Euskal Herria no es una excepción en todo ello. Desde la derecha rancia y defensora del capital del PNV hasta la dirección de EH Bildu, el fenómeno de la inmigración se está presentando, bajo distintas formas, principalmente como un «problema de gestión» o una «amenaza a la identidad nacional» del pueblo vasco. Frente a esto, los marxistas revolucionarios debemos ser claros: la genuina postura de un comunista es que la única frontera que reconoce la clase trabajadora es la que separa a los explotadores de los explotados. La frontera entre clases, entre obreros asalariados y capitalistas. No es una salida ni el «contrato social» de Pradales ni el «identitarismo» de Otegi; solo la lucha por la humanidad socialista puede acabar con la barbarie de la explotación capitalista.

El verdadero culpable: Capitalismo

El capitalismo se encuentra en una fase de senilidad absoluta. Hay que señalar que la pauperización de la clase trabajadora, las guerras, la crisis climática y el saqueo imperialista de África, Asia y América Latina, en el cual las empresas del IBEX 35 y la burguesía vasca participan activamente, empujan a millones de seres humanos a abandonar sus hogares. No migran por elección, sino por necesidad de supervivencia. Sin embargo, al llegar a las fronteras de la «vieja Europa», se encuentran con muros, centros de internamiento y un discurso político que busca convertirlos en chivos expiatorios de la decadencia de un sistema capitalista que ya no da salida a la gente común y solo ven la degradación de los servicios públicos, la crisis y la precariedad laboral de la propia clase trabajadora local.

En concreto, en Euskal Herria, este debate ha tomado un cariz particular. La burguesía vasca y sus representantes políticos están utilizando la cuestión migratoria como justificación de sus programas nacionalistas, dividiendo a la clase trabajadora vasca entre «nativos» y «foráneos», mientras ocultan que la verdadera causa de nuestra miseria es el sistema de beneficios privados que ellos defienden.

El cinismo del PNV: Integración subordinada y mano de obra barata

Recientemente, el Lehendakari Imanol Pradales, en un discurso que bien podría haber firmado cualquier líder de la derecha europea, llamaba a los migrantes a «comprometerse con el pueblo vasco» y a aceptar un marco de «derechos y obligaciones» [1]. Este lenguaje de «integración» es puro cinismo burgués. ¿A qué se refiere el PNV con «comprometerse»? Se refiere a que el inmigrante debe aceptar dócilmente las condiciones de superexplotación en la hostelería y la industria, la agricultura y ganadería, los cuidados o la construcción… sectores donde la burguesía vasca amasa fortunas a costa de salarios de miseria.

Para el PNV, el inmigrante es bienvenido solo como mercancía: una «herramienta» demográfica para sostener el sistema de pensiones que ellos mismos han debilitado, o como mano de obra barata que presione a la baja los salarios del conjunto de la clase obrera vasca. Su exigencia de «derechos y obligaciones» es una trampa. Los derechos bajo el capitalismo son papel mojado para quien no tiene papeles o vive bajo la amenaza de la Ley de Extranjería. La única «obligación» real dentro del capitalismo es la obligación del trabajador de venderse al mejor postor para no morir de hambre.

La deriva de EH Bildu: Reformismo en vez de revolución

Más preocupante, es la postura de Arnaldo Otegi y ciertos sectores de la izquierda abertzale. Otegi ha llegado a afirmar que «nuestra identidad nacional está en riesgo» debido al impacto de la inmigración. En artículos publicados en medios como Naiz o en declaraciones recientes, se desliza la idea de que la llegada de trabajadores extranjeros pone en peligro la lengua y la cultura vascas ([2], [3]).

Este es un callejón sin salida reaccionario y totalmente alejado de una postura revolucionaria. Como marxistas, defendemos el derecho de autodeterminación de los pueblos y el libre desarrollo de todas las lenguas y culturas. Pero la cultura vasca no está amenazada por el trabajador africano que vende en la calle o la mujer latina que cuida a nuestros ancianos. La cultura vasca, como toda cultura, está amenazada principalmente por la mercantilización y rapiña capitalista, por la industria cultural de masas y vacía de los grandes monopolios y por la propia burguesía vasca que, mientras se envuelve en la ikurriña, recorta la sanidad, educación y recursos de la población vasca.

Cuando Otegi habla de «riesgo para la identidad», está comprando el discurso de la extrema derecha. Está diciendo que la clase obrera debe unirse en base a una supuesta «identidad nacional» compartida con sus explotadores, asumiendo que el trabajador vasco tiene más en común con Josu Jon Imaz (CEO de Repsol) que con cualquier trabajador inmigrante, en lugar de unirse en base a sus intereses de clase con sus hermanos y hermanas de clase, vengan de donde vengan. Un obrero de Euskal Herria tiene infinitamente más en común con un obrero de Túnez o de EE.UU. que con un banquero de Neguri, por mucho que este último hable un euskera perfecto.

El error de la «integración» y el «choque cultural»

En el artículo de Naiz titulado «Inmigración en Euskal Herria», se plantea que quienes vienen «han de encajar aquí» [4]. Este concepto de «encajar» es profundamente erróneo. Sugiere que existe una sociedad vasca estática, armónica y perfecta a la que el «extraño» debe adaptarse. Pero Euskal Herria, como cualquier sociedad capitalista, está desgarrada por la lucha de clases. ¿A qué «Euskal Herria» deben adaptarse? ¿A la de las huelgas de los trabajadores de Tubacex y Mercedes, o a la de los consejos de administración de Iberdrola?

El artículo sigue ahondando en la idea en la cual se plantea que frente a la inmigración hay que plantear “nuestros derechos como ciudadanos autóctonos. Es posible que la inmigración sea necesaria, rentable… pero también es cierto que resulta incómoda y sin duda problemática. Representa la afluencia de gente desestructurada, marginal… que pretenden beneficiarse de nuestro nivel de consumo… una gente que no siente ningún apego o adhesión por el proyecto nacional… y que nos desafía con un choque cultural que se nos hace agresivo y estresante”. “Recordemos que estamos en Eukal Herria y quienes vienen han de encajar aquí”. “Si queremos responder a estos retos, necesitamos ser nación

Una serie de ideas confusas que no ahondan en el carácter de clase de la sociedad vasca. ¿Quién es un ciudadano autóctono? ¿Acaso no lo son los hijos y nietos de las decenas de miles de emigrantes españoles que tuvieron que emigrar a Euskal Herria en las décadas de los 50 y 60? ¿Y acaso no es incómoda y problemática la degradación de los sistemas sanitarios y educativos para la población vasca? Y el proyecto nacional que defiende “el pueblo vasco”, ¿no está unido a las movilizaciones masivas a favor del pueblo palestino, en contra de la explotación de otros pueblos por parte de los países imperialistas y a favor de los derechos de los inmigrantes?

La izquierda que se dice revolucionaria no puede pedir a los inmigrantes que se «integren» en el orden burgués. Nuestra tarea es integrarlos en la lucha revolucionaria contra ese orden. El verdadero «choque» no es cultural, es de clase. El sistema utiliza la diferencia de lengua o religión para que los trabajadores nos peleemos por las migajas, mientras ellos se quedan con el pastel.

Estas ideas son confusas, y no dejarán de serlo, por no encontrar una mejor justificación a la “necesidad” de ser nación. Una vez abandonada la idea de una Euskal Herria socialista, en el sendero del reformismo, la inmigración es el atajo más corto que encuentran los reformistas para adaptarse al sistema capitalista y vivir de sus migajas.

Por qué los marxistas nos oponemos a los controles de inmigración

Desde la Organización Comunista Revolucionaria, sostenemos que las fronteras son una herencia del pasado que solo sirve para encadenar a la humanidad al servicio de la burguesía nacional. Los controles de inmigración no protegen los empleos de los nativos; al contrario, al condenar a miles de personas a la ilegalidad, crean una subclase de trabajadores sin derechos que los capitalistas utilizan para rebajar las condiciones de vida de todos.

Como reivindicación de cualquier comunista, hay que explicar que la lucha por el fin de las fronteras no es un deseo utópico, sino una necesidad estratégica. Solo mediante la unidad incondicional de la clase trabajadora podremos derrotar al capitalismo. La eliminación de la propiedad privada de las grandes empresas y corporaciones, conjuntamente con la lucha contra las fronteras de los Estado-nación, es la única forma de terminar de raíz con todo tipo de explotación, opresión y violencia. Defender controles migratorios, aunque sean políticas migratorias “propias” o “vascas”, aunque sea con un lenguaje de “orden” o “progresismo”, es hacerle el juego a la burguesía.

Ni nativos ni extranjeros: Por la humanidad socialista

Hay que señalar al verdadero enemigo. El capitalismo es el que destruye las culturas. El capitalismo es el que desarraiga a las personas. El capitalismo es el que convierte la lengua en una barrera en lugar de un puente. Un verdadero comunista en Euskal Herria no ve en el inmigrante a un extraño que viene a «diluir» una identidad nacional, sino a un camarada de armas en la lucha contra la opresión. Dentro del capitalismo no existe el espacio para el libre desarrollo y armonía de todas las culturas de la humanidad. El único objetivo es la obtención de beneficio mediante la explotación. El resto no importa.

La cultura vasca solo podrá florecer plenamente cuando se libere de la camisa de fuerza del Estado burgués (tanto Español como Francés) y de la tutela de la burguesía vasca. La liberación de la población vasca de la esclavitud asalariada y el trabajo en común por desarrollar las posibilidades de todos los habitantes de Euskal Herria, unido al impulso de un ocio creativo inclusivo con los más mayores y los jóvenes, darían lugar no solo a la preservación de la cultura y lengua vasca, sino a un pleno florecimiento de ella, capaz de abrazar los cambios inevitables que se irán dando. Así, cientos de miles y millones de personas podrían disponer del tiempo y condiciones necesarios para sumergirse e indagar en los elementos más creativos y progresivos de nuestra cultura y en el aprendizaje y transmisión de la lengua vasca. Y eso solo ocurrirá bajo el socialismo, donde el libre movimiento de las personas no sea una tragedia dictada por el hambre, sino un ejercicio de libertad.

Rechazamos los cantos de sirena del PNV que buscan «buenos inmigrantes» que no protesten. Rechazamos la retórica identitaria de la dirección de EH Bildu que busca «proteger la nación» dividiendo a la clase obrera. Nuestra consigna es clara:

¡Contra el chovinismo burgués, solidaridad internacionalista!

¡Por la Federación Socialista de Euskal Herria en el marco de una República Socialista Federal y la Revolución Mundial!

La clase obrera no tiene patria, porque nuestra patria es el mundo entero. Frente a su barbarie de fronteras y muros, nosotros levantamos la bandera de la humanidad socialista. En palabras de Marx: ¡Proletarios de todos los países, uníos, no tenéis nada que perder excepto vuestras cadenas!

 

Referencias:

[1]: https://elpais.com/espana/pais-vasco/2025-12-31/el-lehendakari-llama-a-los-migrantes-a-comprometerse-con-el-pueblo-vasco-e-integrarse-con-derechos-y-obligaciones.html

[2]: https://bilbaohiria.com/euskal-herria/otegi-alerta-sobre-la-inmigracion-y-su-impacto-en-la-identidad-nacional/

[3]: https://www.diariodeleon.es/nacional/240824/1602208/otegi-nuestra-identidad-nacional-riesgo.html

[4]: https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/inmigracion-en-euskal-herria

Puedes enviarnos tus comentarios y opiniones sobre este u otro artículo a: contacto@comunistasrevolucionarios.org

Para conocer más de la OCR, entra en este enlace

Si puedes hacer una donación para ayudarnos a mantener nuestra actividad pulsa aquí

Organización Comunista Revolucionaria
Privacidad

Este sitio web utiliza cookies para que podamos brindarle la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en su navegador y realiza funciones como reconocerlo cuando regresa a nuestro sitio web y ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones del sitio web le resultan más interesantes y útiles.