Apoyemos la huelga de las educadoras infantiles de Madrid
Desde hace cinco meses, empezando el curso pasado, las educadoras infantiles, es decir, tutoras de niños de edades entre cero y tres años, han estado en huelga. Esto provoca que el sector esté actualmente bajo mínimos, dejando en una situación comprometida a los padres que dejan a sus hijos al principio de este curso. Pero, ¿por qué están en huelga?
Desde hace años, las educadoras infantiles llevan trabajando en unas condiciones que no eran aptas para poder realizar su trabajo. Unos sueldos que no se corresponden a su labor y unas ratios demasiado elevadas en las clases para poder atender debidamente a los niños. Este sector, como todos los educativos, bajo la presidencia del Partido Popular en la Comunidad de Madrid, se halla completamente infrafinanciado. Las educadoras están reclamando unas condiciones apropiadas para ellas y para los niños, pero las negociaciones parecen estancadas.
A pesar de que la consejera de Educación prometió el pasado 21 de mayo que se sacarían nuevos contratos al finalizar los ya vigentes, y que se pondrían a dos educadoras por aula, para poder cuidar bien a todos los niños, estas promesas y acuerdos jamás se pusieron por escrito. Y, al renovar los contratos con el Ayuntamiento, no se incrementó la financiación. Sólo se han prolongado los contratos con las empresas responsables de estas escuelas, sin cambiar nada de estos acuerdos.
La huelga de las educadoras infantiles nos demuestra una vez más qué poco le importan al gobierno actual de nuestra comunidad autónoma las familias, la educación o los niños. Siguen el lema de dar el menor dinero y los menores recursos posibles. No podemos pretender que una sola educadora sea capaz de atender a la vez a catorce bebés. Lo inevitable es que alguna tragedia acabe sucediendo porque no puedan cuidar adecuadamente a todos los niños del aula.
Las escuelas infantiles son cada vez más necesarias. Los padres tienen que trabajar largas jornadas y la mayoría de veces no es siquiera posible cuidar de sus hijos. Ya se ven estos problemas durante el verano, cuando los niños tienen meses de vacaciones al tiempo que a ellos se les requiere que trabajen. Por tanto, muchos han de recurrir a las escuelas infantiles para poder tener algún lugar donde dejar a sus hijos bajo cuidado.
Además, muchos padres prefieren que sus hijos acudan a la escuela infantil antes de que vayan al colegio, para que aprendan a interactuar con otros niños y cómo es estar en una clase. Sin embargo; ¿cómo puede un padre dejar a su hijo en una escuela infantil e irse a trabajar tranquilo sabiendo las condiciones en que estas están? La tranquilidad no cabe cuando sabes que estás dejando a tu hijo en una escuela completamente desbordada, con una educadora que no está en las condiciones para poder atenderlo debidamente. Sumamos a esto las malas instalaciones y el salario que perciben a cambio, el cual, en la situación económica actual del país, no es suficiente para poder vivir.
Este septiembre, los padres están teniendo que dejar a sus hijos en una escuela infantil que funciona bajo mínimos debido a la huelga. Las educadoras infantiles afirman que jamás se hubiesen querido plantear tener que hacer una huelga en septiembre, pero dada la falta de acuerdos y el poco interés por negociar, se han visto obligadas a continuar la huelga durante el periodo más importante para estos niños, el de la adaptación.
Esto al gobierno de la comunidad de Madrid claramente le importa bastante poco, dado que los pocos acuerdos a los que habían llegado ni siquiera han sido cumplidos. Las educadoras infantiles sólo demandan unas condiciones dignas y seguras tanto para ellas como para sus alumnos. Problemas que se solucionarían si sólo se acordase una mayor financiación y se otorgasen más plazas a otras profesionales para que no se vieran tan desbordadas. De momento, se verán obligadas a seguir en esta huelga de manera indefinida, dejando estas escuelas bajo mínimos y en una situación muy precaria para las familias.
En otras comunidades, en comparación con Madrid, estos problemas no se presentan con esta gravedad, eso quiere decir que esto no es imposible de arreglar y no es excusable. Las educadoras infantiles y sus alumnos merecen vivir en una situación digna.
Desde la OCR exigimos, pues, las siguientes medidas: Una educación completamente pública, nada de medias tintas. Por ejemplo, sin escuelas concertadas, podemos invertir ese dinero en las aulas públicas. Invertir los impuestos y el dinero público en la educación, en vez de en el gasto militar. Y, por último pero no menos importante, extender la huelga hasta otros sectores de la educación, para que así mejoren las situaciones en todos nuestros niveles educativos.
Tanto los colegios de educación primaria, como los institutos y las universidades, se encuentran también crisis. La educación pública se está enfrentado a una de sus épocas más complicadas en mucho tiempo, sobre todo debido a la escasa financiación que recibe. En el caso concreto de las educadoras infantiles, estos problemas serían solventados añadiendo más plantilla y reduciendo los ratios, lo cual sería posible con más inversión.
Sin embargo; esto no ocurre en el sistema actual. El capitalismo ha hecho de todo un negocio, incluyendo la educación de nuestros hijos. Mediante estos recortes de presupuesto y dejando las instituciones educativas públicas, pretende que nos veamos obligados a mandar a nuestros hijos a escuelas privadas o, quien no se lo pueda permitir, que se queden sin acceso a la educación. Esto es porque el capitalismo convierte todo en una forma de enriquecerse, ya sea nuestra salud, nuestra educación o nuestra vivienda. La única intención de este sistema es sacar dinero y no le preocupa que por ello no podamos tener ni unas escuelas infantiles en condiciones. Por eso hemos de protestar, pues si dejamos que el capitalismo avance más terreno, acabaremos por perder todo lo que es público. Si les dejamos, seguirán hasta que no haya ninguna escuela infantil en la cual los padres puedan dejar a sus hijos sin gastarse todo su dinero.
Porque eso es lo que quieren. Ayuso apenas dedica dinero a la educación pública, forzando a los padres a pagar escuelas privadas. Para que sus hijos puedan ser cuidados y enseñados de la forma en que necesitan, o para que simplemente no mueran de un golpe de calor en los veranos, cada vez más calurosos. Forzando a los padres a pagar las matrículas privadas, logra enriquecer a las empresas detrás de todos estos colegios, institutos y escuelas infantiles. Y así, logrará que la gente se vea forzada a pagar y, que los que no puedan, se queden sin derecho a recibir una educación digna y justa.
Tenemos el testimonio de una joven de veintidós años que está en prácticas de educación infantil y que ha acudido a la huelga y a varias manifestaciones:
“El problema es actualmente que, por lo que he podido observar en mis prácticas, se necesitarían dos personas en el mismo aula, porque son niños muy pequeños. Además, estamos hablando de como doce bebés. A veces hay algún apoyo pero no está siempre, como se necesitaría. Como añadido, los que tienen algún tipo de trastorno requieren un apoyo especial y necesitarían un profesional adecuado para ellos, porque el tutor no puede hacerse cargo de ellos y del resto de la clase. En mis prácticas, teníamos dos niños con diagnóstico TEA y era yo quien tenía que hacerse cargo de ellos. Pero yo estaba de prácticas, que sólo son temporales. Debería haber dos personas siempre. El salario que recibimos es poco más del mínimo, así que no es suficiente para vivir con él ni proporcional a nuestro trabajo.
Fui a la huelga porque nos contaron que las profesoras que iban a la huelga, que no están recibiendo sueldo mientras están allí luchando por nuestros derechos, sólo quieren un salario más digno, pero sobre todo bajar las ratios para poder hacer bien su trabajo. Y me parece que eso es algo por lo que debemos pelear. Para que se valore nuestro trabajo y esfuerzo, para que podamos hacerlo bien por nosotras y por los niños”.
Aunque ahora mismo estén de huelga las educadoras infantiles, esto es una lucha por toda la educación pública, que afecta a todos los trabajadores. Por tanto, el 14 de octubre, a partir de la huelga indefinida por la educación pública que ha sido convocada, desde la OCR abogamos por la huelga general en todo el Estado español, que unifique la lucha por una educación pública de calidad con la lucha por el derecho a la vivienda desatada por el desahucio de Maricarmen. Esta es la mejor herramienta a disposición de la clase trabajadora para plantar cara a los capitalistas que buscan enriquecerse a costa de nuestra miseria. En última instancia, derechos como la educación o la vivienda nunca estarán a salvo bajo el yugo del capitalismo, la única solución a todo esto es la revolución. ¡Adelante, camaradas!
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