Calor en las aulas ¡el capitalismo es culpable!
En las últimas semanas de curso, aparece año tras año y cada vez con más intensidad un problema en todas las aulas del país: temperaturas mínimas de 27 grados y máximas que en muchas ocasiones superan los 35 grados, con zonas del patio sin un solo árbol que se acercan a los 50 grados. Afectando no solo la capacidad cognitiva, la concentración y la comprensión de los alumnos, esta situación supone un riesgo para la salud pública; los dolores de cabeza, sangrados de nariz y desmayos son habituales en estas condiciones. No es solo una ola de calor más, en lo que llevamos de año la cifra de muertos por calor ¡asciende a más de 1.000 personas!
Los centros antiguos no están preparados para las condiciones climáticas actuales, que cada vez son más extremas, pero lo más indignante es que los centros construidos recientemente tampoco son capaces de solucionar esta situación, que se suma a los demás problemas que ya sufre la educación pública y que desencadenaron las huelgas en Catalunya y Valencia: precarización, pérdida de poder adquisitivo, sobrecarga laboral con aulas abarrotadas de alumnos y una burocracia asfixiante son algunos de los motivos. No son problemas aislados, sino manifestaciones de un mismo problema: el inevitable deterioro y privatización de la educación bajo el capitalismo en crisis.
Mientras la red pública arrastra carencias de inversión y recursos, el 12% del gasto público total del sistema educativo va destinado a la educación privada y concertada, y el porcentaje aumenta al 18,5% en educación no universitaria (¡37.328 millones de euros!) siendo Euskadi (30,2%) y la Comunidad de Madrid (27,3%) las administraciones educativas que dedicaron un mayor porcentaje a conciertos económicos y subvenciones a la enseñanza privada no universitaria. Y enfocándonos en educación infantil y primaria, el porcentaje en la mayoría de administraciones supera el 50% del presupuesto (Ministerio de Educación y Formación Profesional, 2023).
Si acabáramos con el desvío de fondos públicos que supone financiar la educación concertada, podríamos fortalecer la educación pública, ahora bien, la inversión en educación sigue siendo insuficiente (9,9% gasto público total). El gobierno de PSOE-Sumar no parece tener ninguna intención de aumentar la inversión en educación, sin embargo, solo el año pasado aumentó un 50% el gasto militar, está claro que sus prioridades no son las mismas que las de la clase trabajadora, por eso debemos luchar para defender los servicios públicos: las huelgas y manifestaciones son una expresión del potencial de la lucha de clases.
Mientras exista la posibilidad de hacer negocio con la educación, la sanidad, la vivienda o cualquier otra necesidad, será rentable para los empresarios y políticos a su servicio degradar los servicios públicos. Acabar con la educación privada es una necesidad y para garantizar la calidad de estos proponemos:
– Educación 100% pública, bajo control de los docentes y estudiantes.
– Reinvertir el dinero de las concertadas para la implementación inmediata de medidas/infraestructura de climatización de las aulas y otras necesidades.
– El gasto militar para el gasto social.
– Extender el movimiento de las huelgas docentes a todo el estado para golpear juntos.
Luchemos contra el cambio climático y contra el capitalismo que lo causa ¡construyamos el socialismo!
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