El nuevo partido de Núcleo Nacional: cómo combatirlo

El pasado 7 de julio el grupo neonazi Núcleo Nacional anunció con un vídeo en redes el lanzamiento de un nuevo partido político, llamado Noviembre Nacional, por las manifestaciones de Ferraz de donde surgieron. El anuncio ha venido acompañado de un acto inaugural este 11 de julio en el que han respondido a preguntas de la prensa, completando el lanzamiento.

A todo esto, el registro como partido se había hecho efectivo ya el pasado 10 de febrero a cargo de Enrique Lemus, viejo miembro del partido ultra Democracia Nacional, pero es a raíz del anuncio público que la noticia ha despertado indignación y dudas sobre la supuesta legalidad de un partido cuyos dirigentes se declaran abiertamente fascistas.

¿De dónde sale Núcleo Nacional?

Los dirigentes visibles del nuevo partido tienen más bien poco de nuevo, y juntos forman un auténtico quién es quién del neonazismo de la última década.

De un lado tenemos a Enrique Lemus como secretario general, que anteriormente militaba en Democracia Nacional, un viejo partido ultraderechista que acumula varios casos por delitos de odio, entre ellos, notablemente, el trágico asesinato de Carlos Palomino en 2007.

Otro neonazi público que ahora engrosa sus filas es Alberto González de Juan, más conocido como “Pugilato”, cantante y condenado por delitos de odio, célebre por su agresión a un humorista.

Los representantes de su “enclave” en Barcelona, Dídac Gonzalez y Sergi Verdaguer, no presentan mejores credenciales. El primero fue condenado en 2003 por una brutal agresión a una menor de edad y ambos fueron detenidos en 2021 por narcotráfico, trata de blancas para la prostitución e intento de asesinato.

A ellos se suma la conocida nazi Isabel Perata, cuyo padre había sido miembro de otro grupo fascista, Alianza por la Unidad Nacional y posteriormente fue cabeza de lista para las elecciones europeas de España 2000 en el año 2004; partido, de nuevo, fascista. Más adelante fue concejal del PP y ahora es columnista para El Programa de Ana Rosa. Isabel misma fue militante de la Falange y posteriormente co-fundadora de Bastión Frontal en 2020, grupo fascista que llamaba abiertamente a la “cacería” de menores migrantes en las calles, y se hizo famosa por lanzar el saludo nazi frente a la sede del PSOE e intentar entrar en Alemania con una esvástica en la maleta.

Completando el elenco encontramos a los hermanos Rico: David Rico, encargado del contenido en redes, e Ivan Rico, cara más visible del partido y, a todas luces, su principal dirigente. De ellos dos no se conoce historial anterior a las manifestaciones de Ferraz en 2023, ni político ni laboral, pero tampoco son del todo ajenos a la política. Su padre, Enrique Rico, fue concejal del PP durante 4 años, además de empresario, y, teniendo en cuenta que sigue en redes a Núcleo Nacional desde sus inicios, podemos asumir que, cuanto menos, simpatiza con la labor de sus hijos.

He aquí la dirección de Núcleo Nacional, un batiburrillo de escoria fascista con un largo historial criminal e hijos de políticos profesionales.

Esta macedonia de fascistas se conoció por primera vez en las manifestaciones de Ferraz en 2023, en contra de la ley de amnistía para los presos políticos catalanes. Si bien estas manifestaciones se caracterizaron principalmente por su patetismo y falta de organización, así como una clara falta de base social (en su punto álgido asistieron unas 8.000 personas); supusieron un importante paso adelante para muchos de estos grupos. Lograron salir a la calle, haciendo gala de todo su odio, sin encontrar oposición organizada por parte de la izquierda. Así, si bien continuaban siendo una minoría insignificante sin base social, este acto les hizo sentirse reforzados, impulsándoles a unir fuerzas y hacer su actividad más pública.

Desde entonces las bases de los distintos grupos fascistas presentes en Ferraz (Democracia Nacional, Bastión Frontal, Ultras Sur, la Falange…) se han ido agrupando, parcial o completamente, en torno a Núcleo Nacional, hasta formar la cúpula actual.

En una entrevista en 2025, Iván Rico describía las distintas “corrientes” que formaban Núcleo Nacional de la siguiente forma: “Hay muchos perfiles ideológicos. Hay carlistas, franquistas, nacionalsocialistas y fascistas.” ¡Es de celebrar que ideologías tan distintas hayan logrado dejar sus diferencias a un lado!

Para no dar lugar a dudas, aclara a posteriori: “La ideología principal de Núcleo es una mezcla de fascismo, cristianismo y nacionalsocialismo.” Más adelante, lo aclara aún más: “Soy nazi.”

En esta misma entrevista habla largo y tendido de pureza racial, la “antinaturalidad” de la homosexualidad, y la amenaza de los lobbies judíos que, según él, financian a los mayores enemigos de España, véase: Marruecos. De hecho, se centra tanto en estos puntos, que cuestiones que uno creería esenciales a discutir para un grupo que dice representar la ira de la juventud trabajadora, como por ejemplo la vivienda, la estabilidad laboral, el acceso a sanidad y educación, etc; o se mencionan de forma anecdótica o directamente no se mencionan.

Una vez más, disfrazado como nuevo, nos encontramos a los mismos enemigos de siempre.

En realidad, aunque sin duda han experimentado un crecimiento significativo desde que dejaron de esconderse (en la misma entrevista Iván Rico sitúa sus miembros en los cientos, mientras que ahora estarían entre 1.500 y 2.000 socios que pagan cuotas mensuales), su composición general no es más que la unión de una serie de grupos viejos, más criminales que políticos, que ahora deciden presentarse bajo una misma bandera; a los que se han unido las capas más atrasadas de la juventud trabajadora radicalizada. No representan una nueva amenaza, y a duras penas una nueva táctica. Es la misma escoria neonazi que nuestra clase lleva décadas aplastando.

Respecto a que ahora se presenten como partido político, aunque lo estén usando como campaña mediática con el lanzamiento en redes y el acto de presentación, lo más probable es que su finalidad principal no sea otra que conseguir mayor inmunidad para su cúpula. De hecho, aunque hayan querido convertir en desafío político al establishment el acto de quitarse el pasamontañas, sus identidades son conocidas desde hace más de un año.

El mismo Iván Rico fue bastante claro sobre esta cuestión en la misma entrevista de 2025: “En principio no sabemos si haremos un partido o no. Posiblemente sí, por el hecho de blindarnos ante la persecución.”

Los límites de legalidad burguesa

Pese a las intenciones reales que puedan esconderse bajo la formación de Noviembre Nacional, el hecho evidentemente ha suscitado indignación y llamados a la ilegalización del partido.

De primeras, con la noticia de su inscripción como partido este pasado febrero, hubo cierto revuelo e interés por los medios, que preguntaban por qué se había permitido su inscripción. Ante ello, Grande-Marlaska, ministro de Interior, respondía lo siguiente:

“De los elementos y circunstancias, de sus estatutos y de las exigencias que la norma establece, no se ha visto y no se ha observado un elemento que pudiera determinar o negar la inscripción”

Resulta difícil imaginar una respuesta más vaga.

Tras el anuncio en redes, el pasado 6 de julio, Aina Vidal, diputada de Comuns, llamó al congreso de los diputados a aplicar la ley de partidos para que Noviembre Nacional no pueda “llegar a ver la luz”. Desde entonces, sin embargo, no parece haber mucho movimiento al respecto.

Dado que la inscripción fue aceptada sin más dilación, el recurso que queda para proceder a la ilegalización de Noviembre Nacional es la Ley de Partidos Políticos. Esta permitiría, a través de una solicitud del Gobierno o la Fiscalía, proceder a la ilegalización de cualquier partido que pueda “atentar contra ese régimen democrático de libertades, justificar el racismo y la xenofobia o apoyar políticamente la violencia y las actividades de las bandas terroristas.”

Dado el historial de su cúpula dirigente, así como sus llamadas a replicar los pogromos de Belfast en el Estado español, o el hecho de que ya varios de sus miembros han sido detenidos por delitos de odio y posesión de armas; no parece que haya mucho lugar a dudas sobre si esta ley podría aplicarse a Noviembre Nacional.

El problema, sin embargo, es que la Ley de Partidos no fue redactada como algún tipo de contingencia por la defensa de la democracia en abstracto. Fue un proyecto impulsado por José María Aznar con el propósito explícito de criminalizar a los partidos de la izquierda abertzale, en particular Herri Batasuna, e impedir que pudiera tener representación parlamentaria. De hecho, desde su aprobación, se ha aplicado a 14 partidos políticos distintos, 13 de ellos de la izquierda abertzale.

Durante el tiempo que esta ley lleva en activo, además, varios partidos de ideología fascista han podido existir sin ninguna clase de amenaza a su legalidad, de entre ellos algunos cuyos miembros ahora son parte de Núcleo Nacional; como Democracia Nacional, Alianza Nacional y España 2000. La ley nunca fue pensada para usarse en contra de grupos de extrema derecha o siquiera neonazis, por muy abiertamente que llamen a la violencia, y nunca ha sido usada como tal.

No nos ha de sorprender, entonces, la inactividad que se muestra al respecto del nuevo partido de Núcleo Nacional, y queda muy en duda qué recorrido puede tener realmente la demanda de ilegalizarlo.

Con este historial, ¿Qué confianza podemos tener en que el gobierno tome medidas en contra de esta clase de grupos? La actitud de los gobiernos burgueses al respecto de las bandas fascistas es ya conocida de sobras por todos, y no hay mejor muestra de ello que la actitud de la policia.

La misma policia que se lanzó con cientos de antidisturbios y blindados para aplastar la huelga del metal en Cádiz en 2021 y de nuevo en 2025, que se atrevió incluso a cargar contra los manifestantes por la Dana de Valencia y que se lanza con la mayor violencia frente a manifestaciones de la izquierda y detenciones de deshaucios, muestra en contra una gran calma y pasividad al enfrentarse a los grupos ultras. Observan sus manifestaciones sin interrumpir e incluso actúan como sus principales defensores cuando esta gentuza se encuentra oposición en las calles. Este no es un fenómeno particular de este gobierno, y ni siquiera del estado español; esta es la tónica de los gobiernos burgueses de todo el mundo.

La historia de la lucha de clases nos demuestra que para defendernos contra los mayores enemigos de nuestra clase no podemos poner nuestras esperanzas en la legalidad burguesa, y que no es suficiente con respaldar el llamado a la ilegalización de estos partidos por parte de políticos reformistas. Solo la acción directa de las masas puede servirnos como auténtica defensa, a la par que avanzar los intereses de nuestra clase.

Cómo debemos responder

Como indicábamos más arriba, y como ya señalamos en 2023, el único motivo por el que estos grupos han encontrado la valentía para quitarse los pasamontañas y salir a las calles es por la falta de una respuesta organizada por parte de la clase trabajadora que les pare los pies.

Mientras no encuentren oposición firme y organizada en las calles, su moral se verá reforzada y continuarán saliendo en demostración de fuerza. Este fenómeno no lo hemos visto tan solo en Ferraz, hemos podido ver demostraciones de ello también en Belfast y, más significativamente en Inglaterra el pasado septiembre, donde la extrema derecha logró hacer una demostración de fuerza histórica, campando a sus anchas en grandes números, pese a que una respuesta organizada por parte de la izquierda les habría dejado en ridículo sin mayor esfuerzo.

En el último año, hemos tenido demostraciones de sobra que reflejan cuál es el verdadero balance de fuerzas en la sociedad; las enormes manifestaciones fruto del movimiento por palestina, las huelgas docentes en Catalunya y Valencia, y las mobilizaciones convocadas en contra del fascismo por parte del Movimiento Socialista y posteriormente por el 1 de mayo, todas ellas con números que ridiculizan a la chusma que Núcleo Nacional es capaz de sacar a la calle.

No debemos engañarnos, si bien estos grupos han experimentado cierto crecimiento en el último período, continúan siendo insignificantes frente a las organizaciones de la clase obrera; partidos, sindicatos y organizaciones de izquierdas y antifascistas. Con tan solo mover un dedo, nuestra clase los aplastaría y se verían obligados a volver a las cloacas de la historia.

Hasta ahora, este ha sido el caso.

Quizás el caso más sonado fue este pasado 4 de enero, cuando en un vídeo por redes Núcleo Nacional anunció la intención de abrir una sede en Barcelona para el día 10. Ante esta provocación, distintas organizaciones antifascistas y de la izquierda se organizaron rápidamente, anunciando públicamente su intención de frenar el acto, y la cobardía de Núcleo Nacional no tardó en evidenciarse.

A lo largo de los siguientes días escondieron la ubicación de la supuesta sede, prometiendo anunciarla un día antes. Llegada la hora del anuncio, no se atrevieron a revelarlo, y continuaron dando largas hasta que apenas 1 hora antes del evento por fin anunciaron la ubicación: una nave industrial, usada habitualmente como chiquipark, en Sentmenat, un pueblo a 25km de Barcelona.

Con esta actuación demostraron el pánico que sentían ante la perspectiva de una respuesta organizada y fueron completamente ridiculizados. No se atrevieron siquiera a poner un pie en la ciudad.

Por si fuera poco, las imágenes posteriores demuestran que en el evento de Núcleo Nacional no había más de unas pocas decenas presentes, frente a las más de 1.000 personas que se presentaron en Sentmenat, pese a haber tenido solo 1 hora para coordinarse.

Unos meses después, el pasado 13 de junio, intentaron de nuevo hacer acto de presencia en Barcelona. Convocaron una manifestación frente a la Delegación del Gobierno. El centenar de neonazis que acudió se topó de frente con más de 800 personas organizadas en contramanifestación.

En ambos casos, fueron los mossos d’esquadra los responsables de defenderles, formando un cordón policial a su alrededor y lanzando cargas implacables contra los colectivos antifascistas. Para más inri, en enero incluso anunciaron que presentarían una denuncia por haber sufrido delitos de odio por parte de los organizadores de la manifestación antifascista, demostrando así claramente su relación con la justicia española.

También en Madrid han intentado hacer acto de presencia en reiteradas ocasiones, en todo momento logrando sacar alrededor de un centenar de miembros, frente a contramanifestaciones mayores; como la del pasado 8 de mayo en la que se toparon con 700 antifascistas plantándoles cara.

Todos estos ejemplos nos demuestran la facilidad con la que nuestra clase es capaz de frenar a las bandas de escoria neonazi que pretende alzar la cabeza de nuevo. Aún tratándose de movilizaciones parciales, organizadas a través de organizaciones pequeñas o con poca coordinación entre ellas, empequeñecen a las mayores convocatorias de Núcleo Nacional sin esfuerzo alguno.

Este es el camino que debemos seguir, cada vez que intenten aparecer en público, que intenten lanzar un ataque o ampliar su plataforma de cualquier forma, debemos dar una respuesta decidida y audaz en las calles; demostrar quién tiene la fuerza realmente y obligarlos a esconderse de nuevo en las cloacas de la historia.

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