«Las seis de La Suiza» fueron liberadas, pero la lucha no ha terminado

El 30 de marzo de 2026, seis sindicalistas encarceladas por participar en manifestaciones contra el dueño de una pastelería, acusado de acosar sexualmente a una empleada embarazada, recibieron un indulto parcial tras cumplir casi nueve meses de su condena de tres años y medio de prisión. Todo el caso constituyó un flagrante ataque a los derechos de los trabajadores.

En 2016, una empleada de la pastelería La Suiza en Gijón, denunció acoso laboral y sexual al dueño del establecimiento. Este, a su vez, la demandó alegando que la denuncia era falsa. La empleada, sin ver ninguna posibilidad de llegar a un acuerdo con el dueño, solicitó la ayuda de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). La CNT medió entre la empleada y el dueño, pero ante el estancamiento de las negociaciones, decidieron lanzar una campaña de manifestaciones contra el establecimiento.

Durante las manifestaciones, el negocio finalmente cerró y el propietario denunció las protestas ante el tribunal. Ocho miembros del sindicato que participaron en las manifestaciones fueron procesados ​​por coacción y obstrucción a la justicia. Dos de los sindicalistas fueron absueltos en la apelación.

Los cargos se basaron en que la mujer intentaba llegar a un acuerdo con el propietario antes de la intervención del sindicato y en que las manifestaciones causaron «daños desproporcionados y fueron determinantes para el cierre del establecimiento», según el juez, Lino Rubio Mayo, quien tiene un historial de desestimar casos relacionados con la actividad sindical y los derechos laborales. Cabe destacar que el local había estado anunciado en portales inmobiliarios para la venta durante un año antes del inicio del conflicto, por lo que la CNT afirma que el cierre «no puede atribuirse únicamente a las movilizaciones sindicales». Según la documentación financiera que el negocio presentó durante el proceso, La Suiza apenas generaba ingresos superiores a 20.000 euros, lo que llevó al propietario a poner el local a la venta.

El juez desestimó los cargos presentados por el empleado contra el propietario y condenó a seis sindicalistas a tres años y medio de prisión: dos por coacción y un año y medio por obstrucción a la justicia, además de una multa de 125.428 € a pagar al propietario.

En noviembre de 2024, el Tribunal Constitucional desestimó el recurso de los acusados, tras lo cual la CNT anunció que llevaría el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Debido al carácter escandaloso del proceso judicial, esta noticia provocó una movilización sindical masiva. Se produjeron manifestaciones en todo el país, que incluso contaron con el apoyo explícito de la vicepresidenta segunda del Gobierno de España y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. En febrero de 2023, se creó el grupo de apoyo Sofitu para defender a los sindicalistas encarcelados y exigir su liberación inmediata. Izquierda Unida presentó una petición de indulto con el apoyo de Díaz y más de 22 organizaciones sindicales. Las manifestaciones a nivel nacional vieron a cientos de organizaciones laborales, tanto sindicales como independientes, unir fuerzas para protestar contra la decisión de los jueces, bajo el lema «trabajar para un sindicato no es un delito».

La decisión sentó un peligroso precedente, donde los trabajadores que se defienden mutuamente contra entornos laborales hostiles pueden ser condenados a prisión. Se trata claramente de una táctica de intimidación para mantener a los trabajadores a raya mientras son explotados por sus jefes. El gobierno español, liderado por Pedro Sánchez desde 2018, prácticamente durante toda la duración del caso, se mostró impotente para ayudar a los sindicalistas ante esta flagrante afrenta a los derechos de los trabajadores. El partido gobernante, autodenominado «socialista», ha demostrado una vez más su inacción.

Este caso pone de manifiesto, una vez más, la verdadera naturaleza de la democracia burguesa, que se pone del lado del capital en detrimento de los trabajadores que lo generan. ¿Cómo puede un Tribunal Supremo que afirma impartir justicia tomar partido por la injusticia? En la democracia burguesa, el gobierno y sus instituciones existen para establecer y mantener las condiciones materiales y sociales necesarias para el florecimiento del capitalismo, sirviendo de amortiguador entre la clase dominante y aquellos a quienes oprime. Ante los tribunales, invocan la palabra «justicia» como una vaga cortina de humo para ocultar sus verdaderos intereses de clase. Su corazón no está con la población a la que juraron servir, sino con la riqueza.

Los sindicalistas finalmente recibieron un indulto parcial por el gobierno debido a las manifestaciones y la indignación de la clase trabajadora, pero la lucha aún no ha terminado. Todavía deben pagar la multa de 125.428 €. Si bien podemos respirar aliviados de que los sindicalistas hayan podido retomar sus vidas, ¿cómo podemos garantizar que algo así no vuelva a suceder?

Fueron las manifestaciones a nivel nacional, la movilización de la clase trabajadora y la expresión de su ira contra la burocracia y el sistema capitalista en general, demostrando su poderío, las que impulsó al gobierno a conceder este indulto parcial. Solo nuevas tácticas de lucha de clases podrán desestimar por completo todos los cargos contra los sindicalistas e impedir que otros trabajadores sufran la misma suerte.

Estos acontecimientos demuestran una vez más que ya es hora de que los trabajadores tomen las riendas de la sociedad y la economía. Pero esto solo puede ocurrir mediante las tácticas de lucha de clases antes mencionadas, con huelgas generales convocadas por los líderes sindicales y el control total de las industrias por parte de los trabajadores. Lo que finalmente propició la liberación de los sindicalistas fue la tremenda presión ejercida desde abajo. Sin los trabajadores, la economía se paralizaría por completo. Los materiales y la maquinaria se acumularían. Los trabajadores producen toda la riqueza del sistema capitalista y solo mediante acciones independientes de clase podrán resistir esta tiranía burguesa.

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