País Valencià: centenares de equipos directivos dimiten y continúa la huelga educativa
Este lunes 25 de mayo, el sector educativo de País Valencià anotará dos semanas desde que inició su heroica huelga indefinida; dos semanas en que los trabajadores y trabajadoras de la educación han sido un ejemplo para la clase trabajadora del resto del Estado por su abnegación en la lucha, su sacrificio y, por encima de todo, su nivel de organización.
Antes del día 11 de mayo, convocaron asambleas en sus centros para preparar con antelación la huelga. En cuestión de dos semanas, en base a piquetes, agitación por redes y visitas a escuelas e institutos, consiguieron que 229 centros se unieran a la convocatoria, promovida por los sindicatos STEPV, CSIF, ANPE, CCOO y UGT. Otro gran acierto fue la creación de hasta 17 coordinadoras regionales para gestionar los recursos y acciones de todas estas asambleas, de manera que se pudieran canalizar bien las fuerzas para que la huelga lograra su objetivo.
El apoyo masivo a la huelga, expresado en la magnitud de las movilizaciones que hemos estado viendo en País Valencià y en la simpatía que está despertando en el resto del Estado, forzó que la Conselleria d’Educació se sentara a la mesa con los sindicatos convocantes para presentar un nuevo acuerdo para “mejorar” las condiciones de los docentes. Pero por mucho que digan estar dispuestos a escuchar las demandas de los sindicatos, la actitud de la consellera Ortí y del presidente valenciano Pérez Llorca ha sido más bien de desafío.
Hace solo tres días, el 19 de mayo, Ortí presentó a la mesa una propuesta que consideraba definitiva: una subida salarial de 200 euros a los profesores y profesoras, varias promesas de reducción progresiva de ratios con un margen de hasta 4 años para su aplicación, otras promesas de estudiar cómo mejorar la inclusión y la diversidad en las aulas… y nada sobre la Ley de “Libertad” educativa, aprobada por PP y Vox el 2024, que pretendía eliminar el valenciano de las escuelas dividiendo los alumnos en líneas lingüísticas y forzando que alumnos que quisieran estudiar en valenciano tuvieran que acabar haciéndolo en castellano. Con todo esto, vemos que lo que presentó la consellera Ortí fue papel mojado.
Este hecho no pasó por alto entre los huelguistas, que en una consulta hecha por los sindicatos convocantes con motivo de la propuesta, votaron por mayoría en contra de esta. De los 43.868 trabajadores que participaron de la consulta, el 78% rechazó el acuerdo. Aparte, preguntados sobre cómo continuar la lucha, un 59’6% de los consultados votaron que siguiera la huelga indefinida. La segunda opción, apoyada por un 37’5% de los participantes, era también continuar la huelga, pero por provincias y comarcas (Resultats de la consulta sobre la proposta realitzada per Conselleria en la Mesa d’Educació el 19 de maig de 2026 ).
A la presión ejercida sobre el Govern valencià por estos resultados, se le añade la dimisión extraordinaria de hasta 260 equipos directivos de distintos centros públicos, que han renunciado a su posición en protesta contra la tensión que se vive tanto en las aulas como en los salarios. Este es el estado de ánimo entre los trabajadores y trabajadoras de la educación en el País Valencià; estos los sacrificios que están dispuestos a hacer para lograr sus objetivos.
¿Y cómo podría ser de otra manera? Los docentes valencianos han visto sus niveles de vida súbitamente reducidos. Mientras que sus salarios subieron un 9’8% entre 2021 y 2024, el coste de vida general ha subido un 19’4% (Anpe, 19/04). Los alquileres en particular se han encarecido entre un 25 y un 45%, sobre todo en zonas urbanas como Valencia y Alicante. El gasto público en educación tampoco ha subido lo suficiente como para ampliar plantillas de docentes, mejorar instalaciones, reducir ratios… Es decir, no ha subido lo suficiente como para garantizar una educación de calidad. La situación se ha vuelto insoportable tanto fuera como dentro del aula.
Es muy significativo que toda esta “escasez de recursos” se dé mientras año tras año las principales empresas y bancos del estado baten récord tras récord en beneficios: Caixabank, BBVA, Santander, Sabadell, Inditex, Iberdrola, Mercadona (que, por cierto, es una empresa valenciana)… Sin ir más lejos, no es casualidad que País Valencià genere aproximadamente el 10% del PIB de todo el Estado y que, a la vez, sea la comunidad autónoma con una renta per cápita inferior a la media del resto del estado (Informe Caixabank, 25/04/25), lo que quiere decir que un puñado de ricachones están llenando sus bolsillos a costa de la gran mayoría de la población.
Esta es la vergonzosa situación de nuestros compañeros y compañeras docentes en el País Valencià, pero en realidad es una manifestación de lo que está pasando en todo el Estado español. Por ello, saludamos la heroica lucha del sector educativo valenciano y le deseamos el mayor de los éxitos. Esperamos que puedan extender la huelga a las universidades, centros de FP y a otros sindicatos y sectores económicos para que la apoyen con sus propias reivindicaciones y logren golpear como uno solo. Pues la lucha de la educación valenciana es la lucha de toda la clase obrera contra los ataques a los servicios públicos y a nuestros salarios, es la lucha de todo trabajador y trabajadora contra los beneficios privados de los capitalistas, los banqueros, rentistas y sus cancerberos en el Estado, es la lucha, en definitiva, contra la irracionalidad de este sistema, que empobrece a la enorme mayoría para que una minoría nade en la abundancia.
El resto de trabajadores y trabajadoras del Estado español estaremos siguiendo día a día su lucha como un faro de esperanza en medio de tanta angustia, listos para aprender de todas sus lecciones y llevar la lucha hasta el final.
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